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Toda la historia sobre el banco más grande de Ecuador durante más de 40 años. El rol de los hermanos Isaías Dassum al frente de su periodo más próspero, la posterior confiscación y quiebra de Filanbanco por el Estado de este país.

Filanbanco S.A.

LOS ORÍGENES DE ESTA INSTITUCIÓN BANCARIA

Banco La Filantrópica

La entidad financiera nace en 1908 como “La Filantrópica”, nombre inicial de Filanbanco. Fue fundada por Francisco García Avilés con el propósito social de fomentar el ahorro en los pobladores para que pudieran mejorar y realizar sus sueños.

50 años después, la mayoría accionaría es vendida a Pedro Isaías con el apoyo de su padre, Emilio Isaías. Ese pequeño y antiguo banco localizado en Guayaquil, sería el comienzo indetenible de una gran operación financiera.

Durante varios años el banco es dirigido por Pedro y más tarde por Enrique, pero ambos mueren durante una serie de hechos trágicos para la familia Isaías. Ante los grandes compromisos que atender y a pesar del dolor, Emilio y toda la directiva, eligen para esta nueva etapa a su hijo Nahím Isaías como Gerente General de La Filantrópica.

Este nombramiento significa para la institución y para los ecuatorianos, una de las épocas de mayor prosperidad y crecimiento para el país.

El modelo conservador de la mayoría de los bancos ecuatorianos, que solo generaba intereses por los préstamos otorgados, evolucionó hacia una institución con instrumentos financieros sofisticados y a la altura de los mejores bancos internacionales. Así el banco se convirtió en el número 1 del país en adelantos tecnológicos, con el mayor número de sucursales al servicio de la gente y con miles de trabajadores preparados para atender operaciones bancarias nacionales e internacionales.

A esto se le suma, que llegó a ser el banco con la mayor y más sólida cartera de créditos, otorgados a compatriotas ecuatorianos.

En 1969 el banco había crecido 750%.

Junta directiva Filanbanco, 1969
Junta directiva Filanbanco, 1969

La Filantrópica pasa a llamarse Filanbanco

El banco a finales de los 70 es renombrada como “Filanbanco”, luego de una gran operación de marketing. Este fue realmente un proceso de modernización de la institución que inició con una excelente campaña publicitaria y la aplicación de una imagen visual muy sólida y determinante.

Todo esto generó reconocimiento internacional y admiración nacional. Llegó el momento de contar una historia grande y de contabilizar los logros de la institución. Esa historia permitió que generaciones de ciudadanos abrieran sus negocios, sembraran el país, crearan fuentes de trabajo en la industria pesquera, camaronera y agropecuaria y así mejorara la calidad de vida de sus clientes y la de sus hijos. Filanbanco se convirtió así en un símbolo de desarrollo del país, de prosperidad y solidez, con solo 70 años de vida.

Fachada Filanbanco
Fachada, Banco Filanbanco

El inicio de la crisis política en Ecuador

Ecuador sufrió el ataque constante de grupos subversivos apoyados por la izquierda internacional desde los 80. Estos grupos volcaron su foco sobre las instituciones bancarias, con el fin de obtener fondos para mantener su operación y extenderla a otros países. Muchos bancos fueron asaltados y muchos medios de comunicación violentados con el fin de masificar sus proclamas.

El grupo denominado Alfaro Vive Carajo (AVC) se convirtió en una amenaza constante para la nación y para la familia Isaías, quienes representaban un blanco perfecto para sus propósitos.

Durante años prepararon el secuestro de Nahím Isaías con el fin de exigir un rescate millonario y así armar a otros grupos de la guerrilla en Colombia y del mismo Ecuador. En agosto de 1985 lo lograron y luego de 26 días de mantenerlo oculto, lo asesinaron en el mismo momento que las fuerzas policiales intentaban una operación de rescate ordenada por el Presidente de la República, León Febres Cordero.

ROBERTO ISAÍAS, AL MANDO DE FILANBANCO

Una nueva etapa

El banco debía continuar sus operaciones a pesar del dolor de la familia. Así, los hermanos Roberto y William Isaías Dassum asumieron las riendas de la organización.

En 1994, Filanbanco fue considerada como la institución financiera más grande en activos y en depósitos, superando a todos los bancos ecuatorianos con un capital pagado de $115 millones y más de 3 mil trabajadores directos.

Filanbanco es reconocido como el banco más grande de Ecuador

La debacle del Ecuador

Al comenzar la Guerra del Cenepa con el Perú en 1995, se vislumbraba una premonitoria tragedia para la economía, la vida de los ecuatorianos y para toda la banca, incluyendo a Filanbanco y al Grupo Isaías en su conjunto. Casi 4 años de infortunios cayeron sobre todo el país con consecuencias inimaginables:

  • El gasto fiscal generado por la guerra se traduce en un proceso inflacionario imparable.
  • La falta de electricidad ocasionada por la falta de inversiones en el sistema, hacen colapsar el comercio y toda la industria. Casi 8 horas diarias sin luz detienen la economía.
  • La crisis financiera que toca a Asia, Rusia, Brasil y Argentina se traduce en la falta de inversiones y suspensión de créditos internacionales.
  • La industria camaronera afectada por el virus conocido como “Mancha Blanca” acabó con 90% de la producción y así con las importaciones, la economía del puerto y la estabilidad económica de miles de personas.
  • Por si fuera poco, los efectos climáticos de “El Niño” arrasan con las cosechas del país, con la industria pesquera, con infraestructuras de gran importancia y dejan sin capacidad de pago a miles de agricultores y pescadores.
  • Por otro lado, el gobierno comienza una exagerada emisión monetaria buscando aplacar la falta de liquidez en el país, lo que hace reaccionar con preocupación a los mercados internacionales, que cortan de inmediato sus líneas de crédito, afectado de manera directa a Filanbanco, el mayor banco de comercio exterior del Ecuador.
  • Al no ser renovadas las líneas de crédito a Filanbanco por 500 millones de dólares, éste decidió pagarlas y no dejar una deuda que perjudicaría al banco, a los clientes y al Estado ecuatoriano. Este último, no reconoció ni dio apoyo a la situación, lo que agudizó la falta de liquidez del banco.
  • La constante inestabilidad política, los cambios de gobierno y sus consecuencias para la administración del Estado, deterioraron todo el sistema financiero del Ecuador.

La suma de toda esta tragedia para la economía del Ecuador, ocasionó que Filanbanco entrara en una falta de liquidez importante. Pero los hermanos Isaías estaban seguros que con ingenio, visión empresarial y la ayuda del Banco Central podrían superar a corto plazo todos los inconvenientes y no sólo sacar el banco adelante, sino a sus clientes y sus nuevos proyectos.

Nunca imaginaron que intereses oscuros de personas con poder económico y político podrían todo su esfuerzo para acabar con una historia de trabajos, de logros y de admiración.

LOS INICIOS DE LA CRISIS PARA FILANBANCO Y EL SECTOR FINANCIERO

La situación crítica que estaba viviendo la banca en general no fue atendida a su debido tiempo por el gobierno. Finalmente decidieron prestar ayuda a finales de 1998, pero de forma insuficiente para atender los retiros constantes de los clientes y la carga impositiva de una tasa de interés que se calculó a 300% anual con pagos diarios. Una medida aniquilante y que fue totalmente premeditada para acabar con parte del Grupo Isaías.

Se suma a esta situación la campaña alarmista de la prensa asegurando la quiebra del banco y la prohibición del gobierno de otorgar nuevos créditos, de impedir el uso de las tarjetas de créditos a todos sus clientes y de limitar las operaciones bancarias al mínimo de cualquier institución financiera. Es así como Roberto y William Isaías decidieron entregar el banco al Estado el 1 de diciembre de 1998.

La verdad oculta por el Estado ecuatoriano

El 1 de septiembre de 1998, Roberto Isaías frente a miles de trabajadores y de su familia, anunció el traspaso de Filanbanco a la Agencia de Garantía de Depósitos del Ecuador (AGD). Un organismo creado por el gobierno para actuar sobre el sistema bancario y sus crisis financieras, el cual se convertiría en solo meses, y por muchos años, en el principal ente de corrupción y de ilegalidad manejados por personajes oscuros de la economía, del sistema y judicial. Fue usado sin medida por los intereses personales de Rafael Correa.

La historia dada por el Gobierno ecuatoriano sobre el final de Filanbanco, donde se acusa a la familia Isaías Dassum de ladrones, está muy alejada de la verdad. En el proceso de entrega a la AGD se cancelaron todas las obligaciones contraídas con los ahorristas, acreedores, la nación y con todos los accionistas. En ese mismo momento, se hizo entrega completa y contabilizada de todos los activos que poseía Filanbanco en el Ecuador, y los cuales eran considerados de gran valor para cubrir, si fuese necesario, cualquier compromiso de pago. En el discurso de despedida de Roberto Isaías a sus trabajadores del banco, el 1 de diciembre de 1998, se recoge este compromiso con los ecuatorianos:

“No quedará ningún ahorrista o cuenta correntista sin recibir sus dineros. La confianza con que distinguieron a nuestra familia durante 40 años merece ser honrada debidamente, y si el capital y activos del banco no alcanzan, pues pondremos otros recursos, pero a nadie le quedaremos debiendo”
Roberto Isaías.

Discurso de Roberto Isaías, 1998
Discurso de Roberto Isaías, 1998

FILANBANCO EN MANOS DEL GOBIERNO DE ECUADOR

Desde el mismo momento que la AGD hace toma de posesión se veía un desenlace fatal, no solo para el ente, sino para todo el sistema financiero del país. Más de 8 bancos pequeños comienzan a caer y el gobierno usa a Filanbanco como caja chica. Un manejo torpe de las políticas económicas, fiscales y monetarias habían provocado efectos inflacionarios y la devaluación desbastadora para Ecuador.

La corrida masiva de los ahorristas de todos los bancos, el cierre total de cuentas bancarias, el uso desmedido de las tarjetas de créditos y la suspensión de pagos crediticios, fueron suficientes para que se diera un “Feriado Bancario” de consecuencias catastróficas en marzo de 1999.

Ese Filanbanco que siguió funcionando en manos del gobierno, es una demostración de su solidez y evidenciaba, una vez más, que solo tuvo una falta de liquidez momentánea y trabas gubernamentales para seguir su camino.

Sin embargo, no sería para siempre. Los fondos de Filanbanco, fueron utilizados para salvar a otros bancos, de sectores económicos privilegiados por la clase política del momento y para manejos fraudulentos.

La AGD, los verdaderos culpables de la crisis
La AGD, los verdaderos culpables de la crisis
  • Filanbanco fue obligado a entregar USD 14 millones al Banco del Pacífico para auxiliar sus operaciones, aunque ya ese banco estaba operativamente cerrado.
  • El Banco del Progreso, cerrado desde julio de 99, obliga a Filanbanco a pagar USD 1 millón en Certificados de Depósitos Reprogramados a ciertos personajes muy conocidos de la política ecuatoriana como Luis Falconí.
  • Para septiembre del 99 cae el Banco Popular y también de manera impuesta se le exige a Filanbanco entregarle millones de dólares.
  • Casi USD 140 millones fueron entregados para mantener a los bancos Popular, Cofiec, La Previsora y muchos más.

LA QUIEBRA DE FILANBANCO

Para el año de 1999 ya habían caído 16 instituciones bancarias. Terminaba así el año con una economía destruida. El 2000 transcurre con un país en ruina, se declara la dolarización y comienza la gran migración ecuatoriana hacia España y Estados Unidos.

Un golpe de estado en contra del presidente Jamil Mahuad finaliza con sus 16 meses de gobierno, lo que trajo una cadena de acontecimientos para lograr el nombramiento de Gustavo Noboa como nuevo presidente de Ecuador.

Noboa toma igualmente decisiones bajo una enorme presión de políticos y poderes económicos. Las fusiones de instituciones bancarias lo evidencian y causan escándalos a todo nivel.

En el año 2001, Filanbanco cierra definitivamente sus puertas en manos del Estado ecuatoriano y deja de cumplir con la gente. Es en esa época que se ven a través de los medios de comunicación las grandes colas de personas queriendo recuperar sus ahorros.

Finaliza así una historia que comenzó para la familia Isaías en 1958, pero también para el pueblo ecuatoriano y para miles de personas que lograron con Filanbanco cumplir sus sueños.

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