Nada se parece tanto a la injusticia como una justicia tardía – Séneca
“Toda persona tiene derecho a ser juzgada por una jueza o juez independiente, imparcial y competente. Nadie será juzgado por tribunales de excepción o por comisiones especiales creadas al efecto”. Esto es lo que dice el artículo Artículo 76 de la Constitución de la República de Ecuador.
Sin embargo, en el caso Filanbanco se han violado todas las garantías procesales posibles, vulnerando las tres constituciones y los dos códigos penales que ha tenido el país en estos años.
Se han hecho acusaciones sin prueba. Se han modificado descaradamente acusaciones ante la falta de sustento jurídico. Se ha alargado el caso por más de 10 años. Han desfilado más de 25 jueces. Se han dictado 13 leyes con dedicatoria, pensadas, redactadas y aprobadas para lograr condenar a personas concretas, violando elementales principios universales de justicia. La Ley de Extradición o la Ley para las empresas vinculadas son ejemplos claros. Se ha obviado la presunción de inocencia. Se han aplicado leyes retroactivas e ignorado pruebas documentales claves.
Y la principal garantía de todas, la independencia del poder judicial, se ha visto violada desde el primer momento. La intervención de la política no ha sido ocasional: ha sido constante.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos – Jean-Paul Sartre
Filanbanco fue durante muchos años el mejor banco de Ecuador. Su origen está en la Filantrópica, una entidad del litoral muy pegada a las necesidades de su gente. En 1958 la adquirió el ya entonces Grupo Isaías. Fue su fortuna la que aportó capital y le dio una nueva marca en 1978 (Filanbanco), pero mantuvieron su espíritu caracteristico: ser pioneros. Creyó en los sueños de pequeños y medianos emprendedores y apoyó sectores nuevos en la economía como la explotación del camarón, banano y la floricultura. Apostó por las ideas y por los innovadores.
Al fin y al cabo, detrás de Filanbanco había una familia de gente hecha a sí misma. Desde Guayaquil, aportó esfuerzo y capital al desarrollo económico del país. Financió emprendimientos de comercio, hizo posible la creación de empresas agrícolas y se comprometió seriamente con quienes tenían ganas de progresar. Durante 50 años, el grupo Isaías y los más de 500.000 clientes de la entidad construyeron un banco sólido con tecnologia de punta y capaz de apoyar a los ecuatorianos en su crecimiento.
La intervención del Gobierno ha provocado otras víctimas, además de los ex propietarios de la entidad.
En primer lugar sus clientes, sus trabajadores con sus familias, dos de los objetivos más importantes de la entidad. La quiebra de Filanbanco en manos del Estado y la incautación de las empresas del grupo Isaias ponen en peligro, nuevamente, más de 7.000 empleos directos y ha causado no pocos problemas a los depositantes y clientes de la entidad desde 2001.
Y en segundo lugar, aunque no menos importante, la quiebra de Filanbanco estatal, el proceso “judicial” llevado a cabo contra sus ex propietarios y la incautación sin sustentos juridicos de las empresas del grupo Isaias revelaron serias deficiencias en la seguridad jurídica del país, por lo que es y fue Ecuador el unico gran perdedor. En un país donde se puede hacer una ley para perseguir a una persona o donde se aplican normas de manera retroactiva, ¿quién puede estar seguro?
Los Hermanos Isaías ofrecieron su ayuda para superar la crisis de 1998. Como pago de su ofrecimiento recibieron persecución, exilio forzoso y difamación. El propio Roberto Isaías lo narra en un documental dirigido por el periodista Ramón Jimeno.