Filanbanco se hundió en manos públicas y no por la mala gestión de sus dueños originales, los Isaías
Ahora las personas que llevaron la entidad al desastre en sus últimos años de actividad juegan intencionadamente a la confusión y a la oscuridad. No quieren un proceso claro, sino que desean confundir a la opinión pública con juicios de valor, documentos creados ad hoc para justificar algo injustificable en un Estado de Derecho.
El motivo es claro: esos nefastos gestores nunca abandonaron puestos de responsabilidad institucional o han vuelto años después a la vida pública. Por eso todos ellos quieren ocultar las pillerías e ilegalidades que cometieron hace más de una década, documentadas en este site. Están en juego su imagen pública, sus puestos y los importantes beneficios personales y económicos que ellos y algunas personas de su entorno disfrutan hoy mientras quieren confundir al pueblo ecuatoriano.
Es necesario evitar esa confusión. Este es el relato de lo acontecido, la cronología de un atropello.
En 1994 se producen cortes de electricidad de hasta 8 horas diarias que no permiten la actividad normal de las empresas. Esto impidió a las compañías producir y vender, ocasionando demoras en el pago de sus deudas a los bancos. Un año más tarde, conflicto bélico con Perú. La crisis política acarreó inestabilidad financiera y altas tasas de interés.
Desastres como El Niño, crisis en mercados internacionales y la bajada del precio del petróleo forman una ecuación insostenible para Ecuador, exportador de crudo. La crisis en Brasil, Rusia y Asia a finales de 1997 y principios de 1998 causó una reducción en las exportaciones y llevó a la banca internacional a cerrar líneas de créditos para Ecuador. El sistema financiero colapsa. 20 bancos recurren a créditos del Banco Central (BCE) para solventar sus problemas de liquidez. Los propietarios de Filanbanco entregan la entidad a la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD).
La crisis es de tal magnitud y su gestión tan desastrosa que algunos personajes clave de este caso deciden levantar una auténtica cortina de humo con la que ocultar sus responsabilidades en escándalos bancarios como Cofiec, Popular, Pacífico y La Previsora, así como otros que aturdieron a los ciudadanos ecuatorianos en aquellos días. El plan era simple: se trataba de salvar, con dinero de Filanbanco y con recursos públicos, a cuatro bancos unidos por sus conexiones con el poder del momento y hundidos por extraños manejos. Y, una vez salvados, concentrar en los ex propietarios de la entidad chivos expiatorios para tamaño desastre. Este año se produjo el congelamiento de todos los depósitos del sistema financiero.
En marzo de este año, se produjo el abandono del Sucre como moneda para reemplazarla por el dólar luego de una espectacular devaluación y desagio. Antes de la quiebra oficial de Filanbanco en el 2002, desde la Fiscalía en el mes de junio se inicia un proceso por peculado (mal uso de fondos públicos) contra los accionistas de Filanbanco sin pruebas. Se dictan y modifican leyes que luego se les pretenderia aplicar retroactivamente para perseguirles. A finales de ese año, las pruebas presentadas por la defensa permite al presidente de la Corte Suprema liberar a los funcionarios públicos pero no así a los del sector privado. Dos providencias de diciembre de ese año lo permiten.